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Romance en las aguas: Cortejo de las ballenas jorobadas en República Dominicana
Las emociones van aumentando cuando comienza a escucharse el característico chapotear del agua mientras me inclino sobre la varanda del barco, que ahora parece tan pequeño en comparación con las enormes criaturas que nadan a apenas unos metros de distancia. Observando las aguas del Caribe, de repente se atisban dos sombras oscuras pasando por debajo de la embarcación. Los pasajeros contienen un grito de exclamación cuando se dan cuenta de que acaban de ver a una ballena jorobada hembra con su cría recién nacida. Luego, en la distancia, un macho brinca casi completamente fuera del agua, cayendo enseguida con un estallido de espuma sobre la superficie del mar.
Esta es una escena típica en la Bahía de Samaná, en la costa de República Dominicana, cuando miles de ballenas jorobadas migran desde las regiones polares del Atlántico Norte hacia sus aguas favoritas en el Caribe, adonde llegan a aparearse o a parir. Se calcula que cerca de 300 visitan la bahía durante la temporada de avistamiento de ballenas, que comienza oficialmente el 14 de enero y se extiende hasta el 15 de marzo. Especie protegida desde 1966, la ballena jorobada ha ido recuperándose gradualmente hasta casi un 30 por ciento de su número original, que en la actualidad se encuentra en el rango de 15.000 a 40.000 animales. En 1986, el entonces presidente de la República Dominicana, Joaquín Balaguer, asignó una parte de Banco de Plata, el principal lugar de cría de estos mamíferos en el hemisferio occidental, para que sirviera como refugio acuático.
Situado unos 80 kilómetros al norte del litoral dominicano, el área de Banco de Plata fue ampliada y en 1996 rebautizada como Santuario de Mamíferos Marinos de la República Dominicana. Aunque no se puede entrar al parque durante la temporada de apareamiento, hay excursiones para observar a estas impresionantes criaturas desde la boca de la Bahía de Samaná, que es uno de los estuarios más grandes del Caribe.
A medida que el barco de excursión se acerca a un grupo de machos en frenético cortejo de una hembra, se pueden observar los diferentes tipos de comportamiento de las ballenas, en los que se destacan saltos, aleteos y coleteos.
No obstante, no todas las hembras están en busca de romance. Las hembras que se aparearon el año anterior regresan a estas cálidas aguas a parir, ignorando los esfuerzos de otros machos para cortejarlas.
Los ballenatos, que al nacer pesan alrededor de una tonelada y media, pueden beber casi 200 litros de leche al día y aumentar casi 50 kilos de grasa mientras están en el Caribe.
La mayoría de las excursiones salen de la Bahía de Samaná y por lo general duran de dos a tres horas, aunque también hay excursiones de hasta una semana en embarcaciones más grandes que ofrecen alojamiento y todas las comidas. Estas excursiones también cuentan usualmente con un naturalista a bordo. Para más información sobre las excursiones para observar ballenas en República Dominicana, visite la página web whalesamana.com.
Fotos cortesía del Ministerio de Turismo de la República Dominicana
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