Estar frente al féretro de Cristóbal Colón,
protegido en los cuatro costados por guardias uniformados, es una experiencia
que marca el alma. Aquí, a tan sólo unos pasos, yacen los
restos mortales del primer europeo en pisar tierra firme en ese nuevo
mundo que aguardaba más allá de Portugal. Una mirada suya
al horizonte dio comienzo a más de 500 años de historia.
El legendario marinero genovés bautizó la isla como “La
Isla Española”. Hoy día, “Hispaniola”
se refiere a la isla entera, incluyendo a Haití y a la República
Dominicana. Colón además declaró que la isla era
“la tierra más hermosa que mis ojos jamás hayan visto”.
Sus ocho millones de residentes y los casi tres millones de visitantes
al año están muy de acuerdo con esa obervación.
Sin embargo, a Colón no le interesaba echar raíces. Luego
de intercambiar algunas ropas por pepitas de oro con los indios taínos
hizo su regreso triunfal a España. Ahí le esperaba una bienvenida
real y una vida privilegiada, pero jamás pudo olvidar el encanto
del trópico. Dicen que la belleza terrenal de la Hispaniola tejió
un hechizo en los sueños del almirante y tuvo que regresar a ella
en noviembre de 1494. En esta ocasión estableció la colonia
de Isabela en la costa del noroeste. Instaló a su hermano Bartolomé
como regidor y volvió a levar ancla, esta vez en pos de las riquezas
de “Antilia”, lugar que supuestamente representaba los restos
del mítico país de Atlántida.
Fue Bartolomé Colón quien mudó la capital hacia
el sur para aprovechar la tierra fértil y la bahía protegida
de Santo Domingo. Esta ciudad se convertiría en el asiento administrativo
del imperio español en el Nuevo Mundo durante más de 50
años. Los siguientes 200 años marcaron la época en
que sirvió de punto de partida para la exploración y la
colonización de América Central y del Sur. Conquistadores
y caballeros, piratas, príncipes y la marina española usaban
a Santo Domingo como su principal puerto de escala en las rutas marinas
que conectaban a Europa con las Américas. Fue Santo Domingo una
de las ciudades más exóticas del planeta y el tópico
de conversación entre ricos y pobres.